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  El anticristo
Max King nació, bajo el nombre de William Henry Maximilian King Gates el Martes 13 de Julio de 1976. En la frente del pequeño Max sus padres, Eber Hugo Gates y Pancracia Jennifer Ortodoncia King, hallaron espantados la marca de la bestia.
Efectivamente, nuestro buen Max estaba predestinado a ser el anticristo. Durante 4 años buscaron Eber y Pancracia una cura para su bebé, un escape a su cruel destino.
Finalmente hallaron eso que buscaban en las manos sanadoras del cura carismático homeópata Isaac Jacobo Pizzafrola quien, arriesgando su propia vida impuso las manos en el niño y lo supo: "el niño ha recibido el don de ser el anticristo por error, ya que su nombre

Max bebé, en estado de incipiente anticristito, se ríe al escuchar "Simpathy for the devil" de los Rollings Stones.
contiene el del verdadero anticristo, un hombre que sigilosamente llevará a la humanidad a su perdición."

Max, a los 4 años, grita un gol de Independiente (Los Diablos Rojos), poco antes de ser curado de su don. El 81 lo encontraría hincha de Boca, donde, claro, jugaba Dios.
Ante tan inquietante afirmación, los padres de Max preguntaron quién era el verdadero hijo de la bestia.
El cura respondió: "Ya lo sabrán", y murió por combustión espontánea, dejando un fuerte olor a azufre.
El pequeño Max solamente rió con voz grave mientras giraba su cabeza 360 grados, emulando a Linda Blair en "El exorcista".
Desconcertados, los King Gates volvieron a su casa en Olivos (Eber era un importante empresario de electrodomésticos y Pancracia una reconocida odontóloga) y prendieron la tele. Allí, en el noticiero levantaban de un informativo yanqui la novedad de las Personal Computers que IBM lanzaba al mercado y en la entrevista hablaban el Presidente de IBM y un muchacho que supuestamente se encargaba de los programas de la PC: William Henry Gates.
Desde entonces, nuestro amigo pasó a llamarse solamente Max King, y Bill Gates inició finalmente su destino de dominación y perdición mundial (y adoptó el clásico flequillito que aún hoy cubre el 666 que apareció en su frente).
  El laaaaaaaaaaaaargo camino a la fama
Curado de su afiección mística, Max tomó afición por el dibujo y los experimentos con radiación y píldoras.
A los 8 años, por ejemplo, mezcló Abiadin con Rayos Alfa y creó a CHANCHMAN, aunque las malas lenguas insisten en decir que en realidad se inspiró en el Batman™ camp de Adam West.
Los fracasos en el ámbito amoroso llevaron al adolescente Max a intentar ser otras personas.
Su primera opción fue "escritor", bajo el lema "los escritores famosos ganan muchas minas", Max trató de emular a Cortázar y a Bioy Casares, pero su escritura tenía el estilo obsesivo y puntilloso de Borges, y las chicas, claro, se aburrían, porque Max hablaba como escribía.

Max crea a Argentineman. Suponemos que las pastillas que ingirió no eran exactamente las Punch!
Después pensó: "Seré superhéroe, las chicas adoran a los superhéroes".
Se confeccionó un traje basado en la bandera nacional y se convirtió en Argentineman, y así salió a salvar gente.El uso de Redoxón™ mezclado con sales de rehidratación oral y una dosis un tanto exagerada de

Max, a los 16, experimentando con arañas radioactivas. Cometió el error de hacerse picar por una araña pollito, y por eso el pelaje tupido.
Nótese el sentido arácnido, que le indica que está a punto de recibir un borradorazo de una compañera, acaso la misma que pretendía impresionar con su poder de trepamuros.
éxtasis le concedían poderes sobrehumanos por largos períodos (casi siempre de noche) aunque insumía considerables cantidades de agua mineral y temas de DJ Deró.
A fin de solventar estos gastos y difundir sus ideas superheróicas, Max King se volcó al cine (los actores sí que tienen minas) produciendo, escribiendo, dirigiendo y actuando en Argentineman™, la película, donde compartió cartel con grandes artistas.
Pero las mujeres jamás le dieron ni cinco, porque "¿qué futuro te puede dar un ridículo que se viste con pantalones cortos y capa y sale a volar por ahí como un nabo?"
Ni siquiera su partenaire en la película, la preciosa y talentosa actriz/directora Isabel Achával, se animó a darle un beso, y el único que se le arrimaba un poco era Ronnie Arias, que hacía el papel de Carlos Jaime.
Descorazonado en extremo, Max volvió a su laboratorio a experimentar con arañas radioactivas, explosiones de rayos gamma y sueros de super soldado, mientras leía y leía las historietas de la competencia.
Pese a su fracaso como cineasta, Max nunca dejó de amar el buen cine, y se interesó especialmente por las películas clase B de la década del '50.
Lejos había quedado ya la época en que se codeaba con grandes superhéroes del mundo, en su condición de Argentineman.

Un elenco de excepción y efectos especiales asombrosos (para una película argentina) en el pináculo de la carrera cinematográfica de Max. Y ni así logró levantar algo.
Fue en una edición de la Super Con Superheroes Convention donde Argentineman se hizo amiguísimo del Chapulín Colorado, quien le facilitó, en una noche de juerga, un frasco de sus fabulosas pastillas de chiquitolina, que nuestro autor/héroe conservó para futuros experimentos y análisis.
De esa época también data su eterna pelea con Nightcrawler, a quien llamaba, varios vasos de Sidra Real mediante, Pitufo Mutante.
Claro, la Super Con era una convención donde las mujeres brillaban por su ausencia, los chopp de cerveza irlandesa volaban y los comentarios machistas abundaban.
Además, era la única convención que se ahorraba los gastos de viaje de los invitados, ya que la mayoría llegaba volando por sus propios medios.

Max y su ídolo, el Chapulín Colorado, departen en una convención donde abundaban los chistes sexistas y escaceaban las chicas. Sí, ahí Max tampoco levantó nada.
De vuelta en Buenos Aires, Max aplicó radiación de antimateria a las pastillas de chiquitolina, invirtiendo su efecto para crear las "pastillas de grandotelina".
"Los monstruos de 15 metros levantan minas, aunque sea con la mano", dijo Max al probar su desarrollo en sí mismo.
Pero lejos de dejarse levantar, las chicas huían espantadas del torpe pie de King, que debió pagar varios cientos de miles de dólares en las casas que derribó durante su Gigantismo, además de purgar dos años de cárcel por "daño a la propiedad pública, apología de la idiotez y uso ridículo de bermudas azules con piernas peludas ay, fuchi, que asco", según el fallo del juez federan Norberto Oyarbide.
Las malas lenguas adjudican este severo y ejemplar fallo a que Max no le quiso dar unos mimos al juez, quien desencantado salió del juzgado con rumbo a Spartacus.

Pastilla de grandotelina mediante, un Max King gigantezco busca una Jessica Lange para trepar con ella al Umpire State o, aunque más no sea , al Kavanagh.
Pero King no se desanimó, y planeó su regreso al cine, esta vez solamente como actor, aunque en un rol que él suponía muy atractivo.
"Actuar en Star Wars™ trae mujeres", dijo al dirigirse a Rosario para hacer el casting para la película "Episodio 2 y ½". Con un sable laser se trenzó en feroz batalla con un oscuro Lord del Sith, el temerario Darth Wamba, pero en la pelea acabó cortándole la mano al entonces Secretario de turismo Daniel Scioli.
Afortunadamente (o por desgracia, según el caso) la mano cortada fue la protésica.
Coimpletamente complicado y aturdido, Max comete el espanto final y dice: "los historietistas sí que tienen levante" y se dedica a editar sus historietas en un Fanzine cómico de superhéroes que fue el hazmerreir (a Dios gracias, que ese era el objetivo) de sus lectores, entre los que jamás hubo ninguna chica, claro está.

Max King en lucha feroz con Darth Wamba, a poco de hacer el corte de manga (literalmente y con brazo incluído) al Ministro Scioli.
"Por suerte era la mano de chasco", dijo Max.
  Conclusiones y contusiones
Los padres de Max, de todos modos, siguieron alentando a su hijo a probar y probar como ahora, que piensa que "ser jugador de Hattrick tiene levante".
"Mas vale solterón perdedor que anticristo", dice Pancracia emocionada.
"Cierto, aunque a veces tengo mis serias dudas", dice Eber Hugo mientras baja el último parche de seguridad de Windows XP.

Félix Pluna
Historiador de alto vuelo


Lo que sospechábamos: Bill Gates no es hincha de los millonarios, sino de Independiente. "Me hice fana del diablo en 1980", admitió al ser hallado en la doble visera alentando al Rey de Copas.